Middle-aged and older adults – notably women - who are night owls have poorer cardiovascular health compared to people who are more diurnal and active during the day, according to a study published in the *Journal of the american Heart Association*, the journal of the American Heart Association.
To conduct the study, researchers reviewed health data from more than 300,000 adults (with an average age of 57) from the UK Biobank (one of the world’s most comprehensive biometric databases) to analyze how chronotypes – an individual’s natural preference for sleep schedule – affect cardiovascular health.
Chronotypes: morning, evening and intermediate
Nearly 8% of participants said they were “definately evening people” who went to bed late (e.g., 2 a.m.) and did more activity at the end of the day.
People who identified as “definitely morning people” were more active early in the day and went to bed earlier (e.g.,9 p.m.) and represented almost a quarter of the participants.
Around 67% of the participants werees bajas de salud cardíaca en comparación con los demás.
“Las ‘personas vespertinas’ a menudo experimentan desalineación circadiana, lo que significa que su reloj corporal interno puede no coincidir con el ciclo natural de luz diurna y nocturna o con sus horarios diarios típicos”, explica el autor principal del estudio, Sina kianersi, investigador asociado en la división de trastornos del sueño y circadianos en el Hospital Brigham and Women’s y la Escuela de Medicina de Harvard, ambos en Boston.
“Es más probable que las personas vespertinas tengan comportamientos que puedan afectar la salud cardiovascular, como una dieta de peor calidad, tabaquismo y sueño inadecuado o irregular”.
Opciones para mejorar la salud cardiovascular
sin embargo, los hallazgos del estudio no son del todo malas noticias para los noctámbulos, apunta Kristen Knutson, presidenta de la declaración de 2025 de la American Heart Association, quien no participó en la investigación.
“Estos hallazgos muestran que los mayores riesgos de enfermedad cardíaca entre los cronotipos vespertinos se deben en parte a comportamientos modificables como el tabaquismo y el sueño. Por tanto, estas personas tienen opciones para mejorar su salud cardiovascular”, comenta.
De hecho, la declaración científica de la American Heart Association que Knutson dirigió sugiere que el cronotipo individual debería tenerse en cuenta al elegir intervenciones o tratamientos: “Algunos medicamentos o terapias funcionan mejor cuando se alinean con un momento específico de los ritmos circadianos relevantes, y este momento variará dependiendo de si usted es un cronotipo matutino, intermedio o vespertino”.
Entre las principales limitaciones del estudio, los autores señalan que la mayoría de los participantes del Biobanco eran personas blancas y generalmente más saludables que la población en general, y que la preferencia vespertina frente a la matutina se midió solo una vez y fue autoinformada.
FEW (EFE, Journal of the American Heart Association)
