Trump Exaggerates First Year Achievements in Unrelated White House Appearance
El presidente de Estados Unidos, Donald trump, empezó el martes, día del primer aniversario de su regreso al poder, poniendo patas arriba el orden mundial con una serie de mensajes en Truth, y tenía previsto terminarlo viajando por la noche (hora de Washington) rumbo al Foro económico de Davos, localidad suiza en la que cada año se reúnen los poderes económico, político y tecnológico mundiales. A mitad de la jornada,Trump aún tenía una sorpresa preparada: una comparecencia en la Casa Blanca,no anunciada,junto a su portavoz,Karoline Leavitt. Pronto quedó claro que resultaría una intervención larga (más de una hora y veinte minutos de monólogo,antes de las preguntas) e inconexa,en la que el republicano saltó de un tema a otro,de la política nacional a la internacional y de los hechos a las exageraciones,sin aparente método.
“Hemos hecho más que ninguna Administración previa a esta”, proclamó al principio de su comparecencia, que empezó con casi una hora de retraso y en un tono extraño. Al final, insistió. “heredamos un desastre, un país que estaba roto. Y la imagen ahora es hermosa”.
Trump hablaba ante los reporteros que abarrotaban la sala desdeñoso, como bajo de energía y sin guion, mientras barajaba unos papeles con fichas policiales de presuntos delincuentes de Minnesota (“en muchos casos, son asesinos, capos de la droga, traficantes”, dijo), y aprovechaba para atacar a algunos de sus enemigos, a los que llamó “enfermos”, y repetir mentiras como la que sostiene, aún más de cinco años después, que los demócratas le “robaron” la elección de 2020.
“Me entretengo con esto, porque me parece que tenemos tiempo de sobra hasta que me vaya a Suiza”, dijo, mientras seguía mostrando con desgana efigies de supuestos criminales, las frases quedaban a menudo sin terminar y el acto abundaba en su incoherencia.
Poco antes de la comparecencia del presidente en la Casa Blanca, su servicio de prensa había difundido Also, the begining of his intervention had focused on Minnesota, the Democratic state that the President of the United States has put in the spotlight in recent weeks for a corruption case for which he has blamed the entire Somali community, and especially the congresswoman of that origin, Ilhan Omar. His Governance has also turned its most populated city, Minneapolis, into the scene of the worst clashes between federal agents sent by Washington to carry out migrant raids and protesters.
Trump marks his first year back in the Oval Office a couple of weeks after ordering a reckless military operation to capture the president of Venezuela, Nicolás Maduro, which seems to have emboldened him on the international stage, and in the midst of a global pressure campaign to acquire Greenland by threatening his NATO and European Union partners with new tariffs. When asked what could be expected in that matter, he said: “You’ll see.”
His popularity has been negative for more than 300 days, and polls indicate that Americans are unhappy with the state of the economy −especially with the cost of living crisis−, with the government’s excessive attention to international affairs, versus the agenda
